Los tres objetivos (imprescindibles) del CIO para enfocar con acierto la tecnología al negocio

Los encargados TI o también llamados CIO (Chief Information Officer) se han convertido en uno de los actores principales en la digitalización de las organizaciones. En los últimos tiempos han buscado el equilibrio entre el legado tecnológico y las nuevas exigencias del negocio digital que exige el siglo XXI caracterizándose por tener una visión a largo plazo, velocidad, agilidad y por su capacidad para influir en el directivo en su ardua tarea de gestionar también el cambio en las organizaciones.

Sin embargo, dos son las cualidades que se le exige hoy a este perfil: capacidad de lograr los resultados deseados de negocio, pero también habilidad para encontrar soluciones para transformar los procesos de negocio más críticos y convertirlos en procesos más sencillos y eficientes. El objetivo es hallar herramientas innovadoras que produzcan resultados.

Las TIC impactan ya en todos los departamentos modificando la forma de trabajar. Se busca más conectividad, colaboración y movilidad pero también más seguridad, debiendo estar plenamente capacitados para combatir las ciberamenazas y gestionar sin sobresaltos la información empresarial y hasta incluso se persigue ya cualidades analíticas para extraer valor a esos datos. Pero en realidad, pese a los convulsos cambios que vive hoy este perfil habría que señalar como tres los objetivos imprescindibles del CIO para enfocar con acierto la tecnología al negocio.

Gestión más simplificada

El CIO actual debe ser capaz de conseguir hacer más con menos, es decir: buscar la eficiencia en los procesos de negocio teniendo la capacidad de cambiar la forma de trabajar de la organización, ayudándose para ello de la tecnología más adecuada capaz de cubrir todas las necesidades del negocio. Debe buscar soluciones flexibles, dinámicas y escalables, generando nuevas vías de ingreso e incrementando el ahorro debiendo prevalecer en su cometido la mejora continua, convirtiendo las TI en el centro de la empresa y constituyendo éstas como un valor diferenciador que ayuda a mejorar resultados. El director de información y tecnología de la organización debe identificar la maneras de hacer avanzar la empresa más allá de dar soporte a los procesos, sino aportando nuevas vías para la mejora de la productividad.

Fomento de la innovación y el cambio

El responsable TI tiene que atesorar el conocimiento necesario de tal manera que sea capaz de aportar valor no sólo en los servicios prestados sino en la consecución del cambio hacia la digitalización del negocio, siendo el mejor guía para mejorar, impulsando la innovación tecnológica dentro de la organización. Debe adquirir, por tanto, el rol de ser un verdadero “traductor de necesidades” dentro de la empresa y llevar a ésta a que se adapte con acierto al futuro detectando tendencias para no caer en la obsolescencia tecnológica, sin apartar, además, la vista del cliente. Además, ahora más que nunca, tiene que prestar especial atención a la gestión y el análisis de los datos corporativos, garantizando su seguridad y la privacidad, ya que la información y su preservación son ya todo un reto a añadir más en su cometido.

Personas

Que el CIO sea motor de cambio dentro las organizaciones no se entiende sólo por implantar nuevas herramientas o soluciones sino que hay que buscar que el cambio anide en la cultura empresarial y cale en las personas, principales responsables y, en definitiva, verdaderos artífices de que la digitalización sea realidad. Los CIOs no deben perder su capacidad de convencer dentro de la organización de que el cambio tecnológico es necesario, ayudando a los empleados a construir e interiorizar nuevos sistemas y nuevos comportamientos, también nuevos conceptos, y seleccionando aquella tecnología que no sea compleja en su uso y que no venga a entorpecer las tareas diarias, asegurando que la agilidad y la eficiencia fluya. Para ello, deben tener la habilidad de comunicarse con las personas y entender sus necesidades transformando su lenguaje, eliminando tecnicismos y apostando por la sencillez, ejerciendo su labor de consultores, pero también siendo comprensivos en función de los objetivos a alcanzar y enfocando sus esfuerzos a las personas a las que va destinada la tecnología. Conversar con todas las áreas de la empresa y escuchar a los distintos equipos de trabajo configura su día a día.

No olvide que las TI juegan un papel muy importante en la estrategia de las empresas debiendo el CIO de entender que además de mejorar la operativa del negocio, pueden ser por sí mismas fuente de nuevos productos y servicios.

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